Tú lo Haces Vivir
EL PADRE se manifiesta en todo lo que existe y en lo que no, en todo lo que es y en lo que
aún no ha sido; en la magnificencia de la naturaleza, en el misterio indescifrable de la
naturaleza humana, en el infinito universo, en el viento que silva, la flor que poliniza, el agua
que cae, corre, se sumerge, emerge, brota, en el ocaso, el crepúsculo y el alba, en las fases
lunares que atraen y alteran las mareas y las mentes, en los eclipses de sol, de luna, en las
estrellas fugaces que iluminan raudas nuestro cielo, en los astros, en el fulgor del oro, la
dureza del diamante, en el dulce jugo de la caña de azúcar, en la aurora boreal y en los
flamencos que se tornaron rosas debido a su dieta de algas rojas, en caño cristales en
Colombia, en la cordillera del atlas en Marruecos, en los árboles gigantes del Canadá y en los
favoritos del principito los singulares baobabs, en la ardiente sabana del Sahara y sus
serpientes parlanchinas, en la tundra chilena, en los glaciales Argentinos y en los gigantes
invisibles que habitan la Patagonia, en Marte, Júpiter, Neptuno, Urano, Saturno, también en
Urano y en nuestra estrella el sol, en la vía láctea nuestra galaxia y en nuestro universo
multidimensional, en las termiteras donde viven y trabajan estos diminutos seres en
majestuosas y organizadas jerarquías, en el ojo del humano que trae encriptado en sí mismo
el secreto de la 3D, en la estructura atómica, neutrones y electrones, en los agujeros negros,
en los de gusano y en el soplador en San adres y providencia, en la estructura de nuestro
ADN que nos enlaza en la infinidad del tiempo con todo nuestro linaje familiar perpetuando
nuestros conocimientos, historias, dolencias y errores replicándolos una y otra vez hasta ya
no repetirlo más a través del tiempo la historia y nuestra humanidad, en el vuelo del pájaro y
en el canto del delfín.
Todo esto lo podemos vivir, sentir y experimentar a través de nuestros sentidos: vista, oído, tacto, olfato, gusto, vivirlo y disfrutarlo por medio de nuestro cuerpo físico.
Pero Cristo su Hijo, la materialización humana de su podio omnipotente: sus virtudes, cualidades, conocimiento y perfección única e inigualable, solo los podemos vivir y expresar a través de nuestro corazón, la energía Cristica expresada a través de la bondad de nuestro corazón, Cristo solo vive cuando tiendes la mamo a quien lo necesita, cundo das amorosamente la palabra de consuelo, cuando compartes tu pan con el hambriento, cuando enseñas al que no sabe, cuando guías al ciego, y acompañas al enfermo, cuando cumples amorosamente tu misión genuina de servicio a la humanidad, cuando miras a los demás como te miras a ti mismo, cuando eres compasivo contigo mismo, cuando te reconoces en el sufrimiento de quienes lloran, sufren, tienen, frio, están desnudos, tiene sed y lo haces tuyo. Cuando te quitas tu abrigo para darle calor al corazón desvalido.
Sin todo esto el Cristo no es más que un crucifijo inerte lleno de telarañas en tu pared, en tu mente y en tu corazón.
Cristo solo vive cuando tú lo haces vivir a través de la bondad de tu corazón y la piedad de tu alma, de los actos de tus manos, de la cadencia de tu voz al decir: te quiero, te perdono, me disculpo, aquí estoy, te amo, no temas, yo te ayudare, te escucho, te acompaño... él vive solo única y exclusivamente a través de la bondad de tu corazón esperando día a día ansiosamente, pero confiado a que le permitas existir, manifestarse a través de ti. De tu mente, tu cuerpo y corazón. Solo cuando tú te reconoces en la otra persona eres Cristo actuando, Cristo actuando en ti. Solo cuando das sin esperar eres Cristo o El eres tú, solo cuándo amas a quien no te ama, odia o desprecia eres Cristo vivo, Cristo resucitando, solo cuando entiendes y comprendes las circunstancias del hijo prodigo sin juzgarlo y le das una nueva oportunidad, sin reproches ni lamentaciones y pones tu casa de fiesta para recibirle serás Cristo.
Cristo espera en cada latido de tu corazón, deseoso de que lo dejes salir, expresarse, materializarse, a través de ti, de lo que eres y haces, de lo que construyes, crees, creas y das, de lo que entiendes y de lo que no, de lo que aceptas, aunque te sea hiel, de lo que amas y veneras, de lo que esperas y das.
Recuerda que el Cristo es una energía de amor, compasión, respeto, afinidad, caridad, naturalidad, lealtad, dignidad, magnificencia pura lumínica, solo tú puedes permitir que su obra y mensaje se hagan realidad, es tan fácil... recuerda que solo Tu amado hermano kareniko LO HACES VIVIR.
Primeras representaciones de Jesus hijo de Maria y Jose.

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