DE LA PERTINENCIA DEL TIEMPO




El tiempo, aunque invisible, intangible, incoloro, inodoro, imperceptible a nuestros sentidos, contiene en sí mismo todo lo que existe, ha existido y existirá. Todo se manifiesta, nace, se crea, se destruye, muere para volver a nacer a morir a existir... transformándose una y otra vez de lo sutil a lo denso, de lo denso a lo sutil. 

 
Y aunque desde nuestra mente humana hemos creado medidas para comprenderlo, percibirlo; el tiempo no posee ni horas, ni minutos, ni segundos, ni años, ni meses, ni días. El simplemente es un campo mórfico trans infinito y eterno de evolución, el cual contiene en sí mismo todo el conocimiento y sabiduría universal. 
 

El tiempo es la omnipresencia de Dios. 

 
 

Por eso se manifiesta sereno y tranquilo. Pero veraz y agudo en sus momentos y sucesos, inclemente porque nunca cesa, pero bondadoso porque sus oportunidades son infinitas. 

 
 

El tiempo contiene en sí mismo la perfección e imperfección del universo hechos campo de desarrollo para el ser humano, permitiendo que todo llegue, todo ocurra o no, se desarrolle o no, en el momento justo e indicado, aunque muchas veces este ritmo cadente del tiempo se escapé al deseo de la mente del hombre, domando su deseo indómito e imperativo de poseer, llegar y controlar, ya que sus perfectos ciclos totalmente apartados de los deseos egoicos del hombre se alinean silenciosamente única y exclusivamente con el bien común, el de la humanidad al completo. 

 
 

El sí que sabe el momento justo, indicado, ideal y perfecto para que la manifestación de lo que sea que tenga que ocurrir, ocurra. Doma nuestros deseos, regula nuestros procesos, entiende nuestras carencias, y sorprende a nuestros corazones. 

 
 

Compréndelo, acéptalo y entiéndelo como la más sabia de las magnitudes físicas... es justo, ecuánime, equitativo y perfecto. Comprender esto, dará al terrícola una regenerada confianza que insuflará liviandad en su andar y transitar, fluyendo armónicamente entre sus anhelos y vivencias. 

 
 

El tiempo es una cualidad de Dios alejada de las horas, los minutos y segundos, es maestro, doctor y confidente que nos lleva, nos quita, nos da y nos pone justo en el lugar indicado; no cuándo lo creemos necesitar, no cuando lo deseamos, no cuando pensamos que lo merecemos sino en el momento que ES.  

Solo Él sabe cuándo estamos preparados, cuando lo necesitamos, cundo es el momento de actuar, de avanzar, de manifestar; ya que Él nos conoce perfecta mente porque El somos nosotros, tiempo y espacio encriptados en cada una de nuestras células, de nuestro ADN, desde nuestro nacimiento hasta nuestra muerte Él nos contiene y nosotros le contenemos a Él. 

 
 

Por esto confía en los ritmos de tus procesos, de tu vida misma ya que están guiados y dirigidos por una consciencia sabia, perfecta, eterna e inmortal; no desesperes, ni desistas hermano Kareniko porque pienses que estas atrás o adelante y aun no llegas... llegaras! Confía plenamente en El y empezaras a ver y comprender paulatinamente que todo se manifiesta, todo llega o se va en el momento idóneo, perfecto para ti, para mí, para El, para todos. 

 
 

Solo tienes que confiar, recuerda siempre que el poder está en ti. 

 
 

 
 

  

[pertinente] 

Pertinente es algo que es relevante, apropiado o congruente con aquello que se espera La palabra proviene del latín "pertinentia", que significa correspondencia. conveniencia o aquello que pertenece a alguien. 

 

[omnipresente] 

Que está presente a la vez en todas partes, atributo solo de Dios. 

 

 

 

 

 

 

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